Colombia

CAPURGANÁ

CUÁNDO LLEGAMOS

Primeros días de octubre de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En lancha desde Turbo. Dos horas y media por $60.000, aproximadamente veinte dólares. Averiguar horarios, solo salen una vez al día, bien temprano, seis o siete de la mañana.

Llegamos a Turbo luego de una semana de rodar por tierras antioqueñas, desde que partimos de San Antonio de Prado, atravesando la cordillera occidental, la tercera columna de los Andes que se dividen en Colombia.

Antes estuvimos en Chigorodó, pequeño y modesto pueblo en la afro y olvidada parte de Antioquia; Mutatá y su hermoso río turquesa; Dabeiba, Cañas Gordas, Santa Fe de Antioquia -pintoresca y colonial, antigua capital de la provincia-  y Ebéjico, pueblito intermedio entre esta última y San Antonio.

EL LUGAR

Selva exuberante y mar cristalino, cálido y lleno de pececitos en sus arrecifes coralinos.

Buenas caminatas por sus ríos. Otra buena: a la Coquerita bordeando el mar. Imperdible atravesar la selva para llegar a Sapzurro, avistaje de aves y monos garantizado y un mar celeste en su tranquila playa. Si caminan un poco más llegan a la Miel, primer punto panameño.

Buen lugar para hacer snorkel o bucear, vida submarina impresionante.

Comida

Precios más caros que en el resto de Colombia. Tampoco se consigue tanta oferta en materia prima si quieren cocinarse. Un almuerzo barato, buscando, puede conseguirse por $5.000.

Alojamiento

Luego de una historia bastante violenta, hoy Capurganá comienza a abrirse como un destino turístico para los colombianos y para el mundo. Hay muchos hoteles y proyección para muchos más. Precios razonables en hostels para mochileros y también hoteles con mayores comodidades.

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MEDELLIN

CUÁNDO LLEGAMOS

Mediados de septiembre de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En bicicletas, a San Antonio de Prado, hogar de los ciclistas. A unos 20 kms. de Medellín. Veníamos desde el colorido Jericó, jornada que nos demoró como dos días.

EL LUGAR

La capital antioqueña, de los paisas, es una gran ciudad de clima primaveral todo el año. Solo la visitamos un día, ya que preferimos quedarnos en la tranquilidad de la Casa del Ciclista. Llamó nuestra atención el moderno sistema de transporte, una combinación de tren, buses y teleféricos. Por un precio económico pueden recorrerse toda la ciudad, pagando solo un boleto.

Para los amantes de la noche, el barrio El Poblado, es la opción perfecta. Discotecas, bares, restaurantes y hoteles.

En el centro de la ciudad, el museo Botero (entrada $10.000). Cerca y gratis, otro museo en un hermoso edifico, no recuerdo el nombre, creo que pertenece a la alcaldía de la ciudad.

Hay mucho para ver y hacer, desde parques y museos, hasta centros comerciales. No podemos recomendar mucho por el escaso tiempo de visita, pero se recomienda conocer todo y verlo por sus propios ojos.

Para los amantes de la tranquilidad, abstenerse de una visita prolongada.

Comida

La famosísima bandeja paisa, un variado plato con arroz, arepas y chorizos, entre sus principales ingredientes. Como en toda Colombia, infaltable el tintico.

Alojamiento

En el Poblado hay mucha oferta, de todos los tipos y a todos los precios.

 

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JERICÓ

CÓMO LLEGAMOS

Mediados de septiembre, luego de una extensa subida de veintitantos kilómetros. Veníamos desde la vecina provincia de Caldas, desde el pintoresco Aguadas.

EL LUGAR

Colorido pueblo antioqueño, no solo por su entorno de naturaleza de cerros verdes y brillantes, sino también por las fachadas de sus casas. Desde grandes casonas y edificios de varios pisos, en general de arquitectura netamente paisa (tejas, balcones calados, puertas, zócalos y ventanas de madera), hasta las más humildes viviendas, todas pintadas de fuertes y vistosos colores, en combinaciones contrastantes de verdes, rojos, amarillos, celestes…

Cuenta con un hermoso museo reacondicionado en una antigua casona, donde podrán observar muestras arqueológicas de la zona, fotografías, arte y exposiciones temporales de las más variadas, junto al museo, un hermoso teatro con numerosas actividades, ambos a cargo de la alcaldía local.

Otro fuerte de Jericó es el turismo católico. El pequeño pueblito, cuenta con un exagerado número de iglesias, cercanas a treinta. También hay conventos y seminarios, y lo más visitado: la casa donde nació la recientemente santificada Madre Laura, una monja que vivió gran parte de su vida en las selvas del Urabá, evangelizando indígenas.

Mucha naturaleza para recorrer, incluso cerca del pueblo hay un jardín botánico y un teleférico que llega a un cerro cercano, donde se puede observar toda la región. Cerca también, hay ríos y numerosos cafetales.

Alojamiento

Desconocemos precios, con la bicicleta nunca más pagamos alojamientos, en Jericó nos alojamos en el club deportivo del pueblo. Pero vimos variada oferta. El lugar es muy turístico, también podrán encontrar restaurantes y cafeterías. A los colombianos les encanta reunirse, por lo que nunca faltaran los lugares para ir a tomar algo y dejar pasar el tiempo.

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AGUADAS

CÓMO LLEGAMOS

Desde Salamina, bajando y subiendo cerros, a través de caminos estrechos, en parte de tierra suelta y mucho polvo.

EL LUGAR

Otro hermoso rincón colgado entre montañas. Siempre presentes los cafetales y la exuberante naturaleza de guaduas, plátanos y toda la abundancia de ese rico suelo.

Un pueblo más nacido de la emprendedora expansión antioqueña, que a mediados del siglo XIX fundó pueblos a lo largo de la región, legándoles una arquitectura y configuración única, que observamos en Aguadas, en sus altas y coloridas casas, en sus techos de tejas, en sus enormes puertas, en el barro con el que levantaron las paredes de bahareque.

Entre empinadas callecitas, encontrarán un museo de sombreros, curiosidad digna de visitar.

Hermosos y naturales miradores hacia el valle que encajona al río Cauca. Desde su alta ubicación podrán observar hasta las filas oscuras de la cordillera occidental.

Alojamiento

Es un punto turístico importante en la provincia de Caldas, por lo que encontrarán donde hospedarse, nosotros no vimos muchos alojamientos pero los tendría que haber. Nos alojamos por couchsurfing, otra buena opción para ahorrar dinero.

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SALAMINA

CÓMO LLEGAMOS

Desde Aranzazu, donde pasamos una noche. El día anterior habíamos partido de Manizales. Hay varias rutas para llegar a Salamina, pero optamos por el antiguo camino de montaña, evitando las vías rápidas. Buena elección, ya que disfrutamos de un hermoso y solitario recorrido, rodeados de naturaleza.

EL LUGAR

Clima agradable rodea al pueblo. Típica arquitectura antioqueña, famosa en Salamina por sus grandes maestros en el calado de la madera. A las coloridas fachadas, se suman los increíbles trabajos en puertas, ventanas y balcones. Entre los muchos y grandes artistas que dio el pueblo, el ilustre Tangarife.

Un pueblo para caminarlo contemplando sus casonas, asomándose a los solares, a los mobiliarios de los interiores.

Para visitar, su catedral y la linda plaza; la Casa de la Cultura. Infaltable hablar con sus habitantes, quienes gustosamente los llenaran de historias.

Alojamiento

Hay una nutrida oferta en este turístico pueblito. Vimos muchos lindos hoteles boutique, en antiguas y refaccionadas casonas, no encontramos los económicos donde solemos parar. Otra vez nos salvó couchsurfing, en Colombia abunda la hospitalidad, sobre todo en esta región.

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MANIZALES

CÓMO LLEGAMOS

Provenientes de Santa Rosa de Cabal, luego de una dura jornada que comenzó tranquilamente por una ancha carretera y nos remató al final, con una dura cuesta que terminó en la ciudad capital de Caldas.

EL LUGAR

Interesante geografía y mucha movida cultural. Nutrida universidad que rejuvenece la capital provincial. A lo lejos volcanes y nevados, que en la ciudad pueden organizar para visitar.

Cuando llegamos transcurría un famoso evento a nivel nacional, un interesante encuentro anual de teatro. Se llevó a cabo en varios lugares públicos y privados, abiertos y cerrados, gratuitos y pagos. Gran variedad de propuestas a cargo de compañías de países de todo el mundo.

También nos pudimos deleitar en la universidad pública, con un concierto gratuito de grupos locales y un invitado de lujo, un conjunto de música afro de la vecina provincia vallecaucana. ¡Muy bueno!

Alojamiento

La ciudad es bastante grande, hay oferta de todo tipo y precio, tanto en alojamientos como en restaurantes. Almuerzos desde $5.000. Nosotros nos hospedamos cerca de la universidad y el estadio del Once Caldas. Fue en un hotel pero también por couchsurfing.

SANTA ROSA DE CABAL

CÓMO LLEGAMOS

Los primeros días de septiembre. Desde Filandia (provincia del Quindío) atravesando Pereira, y en el mismo día, llegando a Santa Rosa.

EL LUGAR

A menos de 10 kms. de Pereira, capital de la provincia de Risaralda. En el corazón del circuito del Eje Cafetero, es un lugar muy visitado por sus aguas termales y sus hermosos paisajes. La ciudad es pequeña pero como la gran mayoría de los centros urbanos que visitamos en Colombia, lleno de vida y movimiento. Siempre sus plazas están repletas de gente conversando, caminando o simplemente contemplando pasar la tarde.

Cuenta con una iglesia de arquitectura moderna, contornos rectos, alta bóveda, construida casi en su totalidad en concreto. Su principal atractivo es un impresionante vitral, sobre el ingreso principal.

Muy pintoresco también su pequeño mercado, repleto de los Willis, pequeños jeeps, utilizados como transporte público en todo el Eje Cafetero, vehículos ideales para la topografía montañosa.

Alojamiento

Nos alojamos por couchsurfing, pero seguramente se encuentra alojamiento económico ya que los precios, en general, no eran elevados.

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SALENTO

CUÁNDO LLEGAMOS

Fines de agosto de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

Por el antiguo camino que lo une a Armenia. Tranquilo y placentero recorrido bordeando un manso río. Entre 20 y 30 kms. de tierra, siempre plano. La otra opción es por la nueva carretera, asfaltada, ancha y veloz, pero muy transitada.

EL LUGAR

Es el pueblo más turístico dentro del Eje Cafetero y de la provincia del Quindío. Fundado en la expansión antioqueña, sus casas reflejan dicha influencia. Coloridos zócalos, ventanas y puertas.

Es muy agradable sentarse en su plaza principal y degustar algo típico. Pasearse por el pueblo, subir hasta el mirador, visitar a pocos kilómetros el Valle de Totora, el árbol nacional: la palma más alta del mundo que se esparce en grandes cantidades por un valle rodeado de montañas.

Preguntar por las cascadas y ríos que recorren la zona.

Muy buenas caminatas pasando el Valle, donde podrán llegar –siempre subiendo- hasta lagunas, nevados y volcanes. Mucha naturaleza en flora y fauna. Hermoso lugar para visitar con tiempo y ganas de recorrer.

Comida

En la plaza se pueden degustar unos enormes patacones (plátano verde frito) con hogao (especie de salsa a base de tomate, ajo y especias) y queso.

Muchas cafeterías con exquisito café de la región. Gran variedad de restaurantes.

Muy recomendable por sus deliciosos productos y su especial ambiente bohemio: Barroco Restaurante. Gran variedad de platos, desde pastas, carnes y deliciosas truchas, hasta comida vegetariana. Café orgánico, tirado en una antiquísima máquina de café. Infaltable tomarse un hervido, infusión de hierbas y frutas como maracuyá o lulo, ideal para el frío de Salento.

Alojamiento

Numerosísima oferta. Recomendable, Yambolombia. A unos dos kilómetros del pueblo. Tienen dormitorio o habitaciones y, uno de los pocos, donde también se puede acampar. Nosotros estuvimos dos semanas intercambiando nuestro trabajo. También se pueden hacer voluntariados, son muy flexibles y hay linda energía. El lugar, simplemente hermoso.

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ARMENIA

CUÁNDO LLEGAMOS

Mediados de agosto de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En bicicletas, luego de remontar la temida “línea”. El punto más alto de la carretera que atraviesa la cordillera central. Desde Cajamarca, donde pasamos dos noches con una hermosa familia por warmshowers, subiendo hasta aquel punto, luego, todo bajada hasta Armenia.

Antes, veníamos de un raid de algunos días, partiendo de Tenjo, en el siguiente orden inverso: Cajamarca, Ibagué, Girardot, La Mesa, Tenjo.

EL LUGAR

Capital de la provincia del Quindío, es una pequeña ciudad, de lo más ordenado y tranquilo que vimos en las urbes de Colombia.

Cuenta con una universidad que la llena de gente joven, también con museos, como el de oro de la cultura Quimbaya. Suele ser un punto donde hacer base para recorrer la región, regada de fincas cafetaleras, pintorescas y preparadas para los turistas con tours y degustaciones.

Alojamiento

En el vecino pueblo de Salento vimos bastante más oferta, sin embargo, cuenta con algunos hoteles. Trabajamos para un hostel muy interesante, lleno de arte y con una linda cafetería: Hotel y Café Casa Quimbaya.

SOGAMOSO

CUÁNDO LLEGAMOS

Primera semana de julio de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En bus desde Bogotá (directo). Alrededor de tres horas a $25.000. Otra opción es tomarse un bus a Tunja y de allí otro a Sogamoso, capaz les cueste más barato, pero más cómodo lo directo.

EL LUGAR

Pequeña ciudad a 70 kms al noreste de Tunja, capital de la provincia de Boyacá. Contornos áridos y mayor altura. Cultura y geografía andina. Antiguo asentamiento del pueblo chibcha, donde encontrarán reconstrucciones de su templo al sol y un completo museo con muestras etnográficas y arqueológicas.

A los alrededores de Sogamoso, hay varios pueblos de gente amable y tranquila, de arquitectura colonial y sembradíos de cebollas.

Imperdible el colorido Monguí, pueblo de tejas y piedras, famoso por la confección de pelotas y punto de acceso al páramo.

Otro lugar de obligatoria visita: el lago Tota, el más alto de Colombia. Los fines de semana, varios de estos pueblitos organizan ferias de postres. También algunos cuentan con baños de aguas termales.

Comida

Exquisitas arepas, únicas, dulces y rellenas de queso. Las famosas arepas boyacenses.

Envueltos, la versión colombiana de las humitas de maíz tierno. Rellenos de frijoles o dulce de guayaba. Como en toda Colombia, empanadas de harina de maíz, fritas, con carne y arroz; para acompañarlas un rico ají con el toque del cilantro.

Alojamiento

Nos hospedamos en lo de una familia amiga. No vimos mucha oferta hotelera pero debería haberla. De lo que anduvimos por el país era de lo más barato, igual serán sus hoteles.

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BOGOTÁ

CUÁNDO LLEGAMOS

Fines de junio de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En un bus urbano desde Tenjo. Media hora para llegar a la estación del Transmilenio (Portal 80). Desde el inicio del recorrido por el moderno sistema de transporte, entre 45 minutos y una hora, para llegar al centro de la ciudad capital de Colombia.

EL LUGAR

Interesante y bulliciosa ciudad. Sostenida hacia el este por sus cerros tutelares, entre los que destaca el de Monserrate y su capilla en la cima, como vigilando a la ciudad. Colorido barrio de la Candelaria, colonial arquitectura en las fachadas de colores, calles empedradas, museos, teatros y galerías en el rincón bohemio de Bogotá.

Imperdible el Museo del Oro, fascinante colección de las más bellas piezas en el noble metal, de las diversas culturas precolombinas que habitaron el país. Económico, entretenido y en pleno centro.

En la Casa de la Moneda, el museo Botero. Numerosísimas obras del reconocido artista paisa, y otras grandes obras de otros artistas, que Botero donó a la capital de la república.

Llegando a Monserrate, la casa quinta que el gobierno de la época regaló a Simón Bolívar. Y a pocas cuadras, el teleférico para subir al cerro.

Los fines de semana se organizan varios mercaditos de pulgas en toda la ciudad, el más grande y conocido es en el norte, en el barrio de Usaquén.

Interesante circuito de ciclovías atraviesa la ciudad. Aunque tiene sus fallas es un interesante proyecto para moverse por la ciudad y conocer de otra manera. Muy lindo para visitar en bici, el Parque Simón Bolívar y la Biblioteca Virgilio Barco.

Comida

Para combatir el frio que se suele sentir en la cima de la cordillera oriental, un ajiaco calentito. Sopa a base de varios tipos de papa, cebolla, tomate, carne, crema de leche, alcaparras y aguacate.

Como toda capital, encontrarán comidas de todo el país y numerosos restaurantes de comida internacional, sobre todo en la Candelaria. Muy buenos y de todos los precios, incluidos los vegetarianos.

A disfrutar de las almojábanas (pan a base de harina de trigo, con cuajada) y el pan de bono (pan de yuca con queso), que junto a las arepas nunca faltan en las mesas de las familias rolas (bogotanas).

Otros imperdibles en la mesa, además del tintico, son el chocolate caliente o el agua de panela; como opcional, queso fresco dentro de la taza donde hirviendo se sirven las últimas dos bebidas.

Alojamiento

Numerosísima oferta en el barrio de la Candelaria. Desde hostales para mochileros, hasta pequeños hoteles boutiques en antiguas casas reacondicionadas. En dormitorio compartido o en habitación privada, entre $15.000 a $30.000 pesos colombianos y más (entre u$ 5 a u$ 10 dólares norteamericanos).

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TENJO

CUÁNDO LLEGAMOS

Junio de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En bicicletas, luego de rodar por duras cuestas y carreteras muy congestionadas hasta Funza, donde nos recogió la familia que nos cobijó en Tenjo. Nuestro destino anterior (75 kms aprox.) había sido Fusagasugá, donde paramos una noche. Antes, separados por varias trepadas que nos hicieron transpirar bastante, el caluroso Espinal, en la vecina provincia de Tolima (70 a 75 kms). Siguiendo para atrás, Natagaima y su agobiante calor (aprox. 75 kms). Así, remontando el norte por el valle del río Magdalena, el cual cruzamos en pangas a unos kilómetros del desierto de la Tatacoa. Con un total de cuatro días hasta Tenjo.

EL LUGAR

Verde sabana de Cundinamarca. Un oasis de sembradíos y corrales entre centros industriales y la enorme Bogotá.

Hermoso y colorido pueblo de casonas y quintas coloniales. Extensos campos sembrados de lechugas o rosas. Pesebreras repletas de fibrosos corceles. Vacas pastando en el verde oscuro de fincas entre pircas.

Los domingos la plaza se viste de feria. Delicias artesanales y una que otra manualidad se despliegan por el pequeño pueblo.

Separando a Tenjo de otros pintorescos pueblos, el Cerro de Juaica. Templo natural del pueblo Chibcha, al cual se puede acceder luego de una linda caminata y desde allí observar toda la región.

Cerca para visitar, Tabio, Chía, Subachoque. Más al norte: Sipaquirá y la catedral del sal, y en la misma dirección, la sagrada laguna de Guatavita.

Caminos ideales para bicicletear.

Comida

Buenas dulcerías donde disfrutar almojábanas y panes de bono, tres leches y leche asada, garullas y otras delicias.

Ajiaco y tamales también se encuentran. Se encuentran almuerzos económicos desde $5.000.

Alojamiento

Poca oferta hotelera. El pueblo no recibe gran cantidad de turistas, es más que nada visitado por nacionales, sobre todo de la zona, especialmente bogotanos que los fines de semana se escapan para comer alguna dulzura.

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NEIVA

CUÁNDO LLEGAMOS

19 de junio de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

Entre las cordilleras central y oriental, por el valle que dibuja el Magdalena, siempre acompañándonos al margen izquierdo de la carretera. Camino de algunas cuestas pero en su mayoría plano. Llegamos por otra ruta paralela a la principal, luego de desviarnos unos kilómetros hacia la Rivera y pegarnos un chapuzón en uno de los ríos que se derraman por la vecina localidad a la ciudad capital.

Atrás quedaban las cercanías de Hobo, donde acampamos una noche. A dos días un restaurante cerca de Garzón, donde pasamos otra noche. Y a tres días San Agustín, donde pasamos más de un mes y desde donde comenzamos a rodar cuesta abajo rumbo a Tenjo y Bogotá.

EL LUGAR

Calurosa ciudad capital del Huila, al margen del cada vez más caudaloso río Magdalena. Nos quedamos solo dos días, en los cuales el calor no nos permitió recorrer la ciudad.

Alrededor de 40 kms al sur, se encuentra el desierto de la Tatacoa. Un terreno lunar o marciano en el centro de Colombia. Solo en apariencia es un desierto esta vasta región, rica en agua subterránea y en fósiles escondidos por diversos sedimentos que ocultan una selva rica en fauna y flora que allí existía millones de años atrás.

Famosísimo también, el desierto de la Tatacoa, para observar el cielo limpio de humedad y pleno de estrellas y planetas. Se puede visitar, incluso, un observatorio astronómico. La visita lleva una charla y la observación del espacio a través de un gran telescopio.

En el desierto pueden refrescarse en alguno de sus muchas piscinas, comprar productos de la leche de cabra y colaborar con los locales.

En el pueblo de Villavieja, por donde se accede al área protegida del desierto, hay un ilustrativo museo para visitar y conocer de los antiguos habitantes de la zona, como los próximos pueblos indígenas o los lejanos gigantes anteriores a nuestra especie.

Alojamiento

En Neiva debería haber hoteles de todos los precios al ser la capital del departamento. Poco vimos ya que nos quedamos con unos amigos por warmshowers. En la Tatacoa hay varios puntos donde pueden acampar por no mucho dinero, en la zona esa es la recomendación, porque no quieren que cada uno acampe por su cuenta. Nosotros lo hicimos y estuvo más que bien, eso sí, llévense alimentos y abundante agua, ya que si bien el desierto no es tal por la vida que corre bajo y sobre la superficie, su calor y desolación son los propios de cualquier autentico y duro desierto.

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SAN AGUSTÍN

CUÁNDO LLEGAMOS

Primeros días de mayo de 2015.

CÓMO LLEGAMOS

En bicicletas, ciclas en Colombia. Luego de una larga travesía de diecisiete días.

Desde Cotacachi –donde estuvimos poco más de un mes–, recorrimos una carretera paralela a la ruta Panamericana, más tranquila y vistosa, pasando por Imantag y Tumbabiro. Bajamos hasta el valle del Chota y remontamos una extensa subida hasta Mira. De ahí hasta el Ángel. Luego, retomamos la Panamericana hasta San Gabriel, ya en el departamento de la papa, el Carchi. Siguiendo por la misma ruta, la abandonamos para siempre en Julio Andrade, para doblar hacia el oriente, a pocos kilómetros de la frontera Tulcán-Ipiales. Por un hermoso camino de selva y montaña, entre pequeños pueblos y cascadas, llegamos a la baja Amazonía, en el departamento de Sucumbíos. Desde Lago Agrio, capital del departamento, nos dirigimos a la cercana frontera y, por San Miguel, entramos a Colombia, al olvidado Putumayo. Entre asfalto destruido llegamos a La Hormiga, y por atajos de trocha, selva y militares, hasta Puerto Asís. Luego, por un mejor camino, Villa Garzón y Mocoa, otra capital. Entre los numerosísimos camiones que transportaban petróleo, atravesamos una puntita del Cauca, pasando por San Juan de Villalobos. Ya en el Huila, Pitalito y por fin, San Agustín.

EL LUGAR

Increíble lugar de energías radiantes y luminosas que se desprenden de su follaje verde de café, plátano, guamas, guayabas.

Se ubica en las faldas de los Andes, cerca de un nudo montañoso donde la cordillera se parte, separándose en tres. Allí, en el Macizo Colombiano, nacen los más importantes ríos del país que corren en direcciones diversas regando valles y selvas, hasta morir en el Pacífico, el Caribe y el Amazonas.

Pocas calles del pequeño pueblo conservan aún la arquitectura colonial. Una en particular, que sube desde la plaza, muestra sus radiantes y blancas fachadas de puertas y balcones verdes y techos de tejas.

Es en los alrededores donde se aprecia su encanto. En el estrecho del Magdalena, donde el emblemático río, el más largo del país, se hace más angosto: menos de tres metros. En algunas de sus muchas cascadas. En sus verdes montañas.

Lugar destacado y de imperdible visita es el Parque Arqueológico, donde podrán apreciar el legado de un pueblo del que poco se sabe y mucho se especula: el Pueblo Escultor  (denominación más precisa que la muy utilizada de: cultura San Agustín). Enormes estatuas de piedra volcánica, elaboradas con una maestría única, donde se adivina el culto y la forma en que concebían la vida y el universo. En toda la región yacen las fantásticas esculturas, pudiendo visitarse el  Tablón y la Chaquira, en una hermosa quebrada sobre el río Magdalena; La Pelota y el Purutal, donde están las únicas estatuas pintadas; el parque de Isnos, entre otros muchos yacimientos.

Comida

Si quieren almuerzos, no varían mucho de los de Ecuador. De entrada o primero, un plato de sopa, siempre rica; típicamente colombiano: el sancocho, que puede ser de pescado o carne y tiene yuca, plátano, cebolla, cilantro y creo que algún grano. De segundo o bandeja: pescado, pollo o carne, con arroz, lentejas o frijoles y una minúscula ensalada. Este menú sería un corrientazo y se encuentran desde 4.000 a 7.000 pesos.

No pueden irse de Colombia sin probar sus deliciosas arepas. Cada región tiene su receta, pudiendo encontrarse de maíz pelado, de harina de maíz, de choclo tierno, de huevo, dulces (como las boyacenses), con queso, carne, pollo, o simplemente con mantequilla y sal.

Y obviamente un aromático café. En el Huila, uno de los mayores productores del país, siempre los invitarán a tomarse un tinto. Con arepas es una combinación perfecta.

Camino al Parque Arqueológico, en unas pequeñas panaderías sobre la ruta, donde también se puede tomar algo, probamos unos pancitos deliciosos de aracacha, -una especie de papa dulzona- otro descubrimiento increíble. También tienen unas galletitas de choclo que son un manjar y solo cuestan 200 pesos.

Un restaurante donde podrán comer platos más elaborados, con influencias propiamente colombianas y toques de cocina francesa: Los Altos de Yerbabuena. Ricas carnes y pescados y buena carta de vinos. El lugar es muy ameno y acogedor. Recomendable el lomo al trapo, la especialidad de Oscar, el cocinero. Los platos oscilan entre los 15.000 y 25.000 pesos.

Y por supuesto, infaltable para vegetarianos y amantes del buen comer: El Tomate. Un pequeño restaurante vegetariano de nuestro amigo Ronald, un alemán apasionado por la cocina. De jueves a lunes, también se preparan desayunos. Almuerzos a 8.000. Muy recomendable.

Alojamiento

Hace nos muchos años que San Agustín es un punto turístico fuerte. Llamándose así misma la capital arqueológica de Colombia. Es por ello que la afluencia de nacionales y extranjeros es continua. Una gran oferta hotelera, de todos los precios, acogen a los visitantes.

Cambio

Por un dólar estadounidense, 2.500 pesos colombianos. Si entran por Putumayo, cambien en Lago Agrio ya que ni siquiera en Mocoa hay casa de cambio.

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